Mi primer acuario (Parte I)

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Mucha gente se siente atraída por la acuariofilia. Un acuario aporta belleza a nuestro hogar y se puede convertir en un hobby apasionante. Pero también es muy habitual que, después de comprar el primer acuario, el principiante se sienta desbordado por lo aparentemente complicado que es ponerlo en marcha y lo duro que es su mantenimiento.

Precisamente para evitar esa sensación inicial de desconcierto, ¡queremos ayudarte a que disfrutes de tu acuario! Y para ello, nada como saber cómo comenzar. Un punto de partida imprescindible para sentar las pautas de una rutina que, una vez descubierta, te hará perder el miedo a tu acuario.

Con esta primera entrega de nuestra guía para la iniciación en la acuariofilia queremos explicar con detalle los pasos iniciales a seguir, así como desmentir la creencia de que mantener un acuario es difícil y requiere invertir mucho tiempo.

Así, descubramos los dos primeros pasos: elegir el acuario correcto y cómo llenarlo.

ELECCIÓN DE ACUARIO Y UBICACIÓN

En muchas ocasiones, la elección del tanque depende directamente del espacio del que se disponga en el hogar. Aunque éste no sea mucho, hay que pensar que cuanta más agua tenga el acuario, mayor será también su estabilidad (menos oscilaciones de temperatura y otros parámetros del agua).

Para principiantes, se suele recomendar un tanque de un tamaño de entre 45 y 100 litros, pues va a ser lo suficientemente estable como para que no haya que hacer mantenimientos muy frecuentes y estos van a ser menos aparatosos que en un acuario de mayor capacidad.

La ubicación ideal es aquella donde más se pueda disfrutar del acuario, como frente al sofá o en un rincón relajante de la casa.

El lugar seleccionado para colocarlo debería estar alejado de ventanas y fuentes de calor, para evitar la proliferación de algas y cambios bruscos de temperatura. Es posible poner el tanque sobre cualquier tipo de mueble resistente y bien balanceado, aunque para acuarios mayores de 100 litros es recomendable adquirir su mesa específica, ya que su peso es considerable y cada modelo está especialmente diseñado para soportarlo.

No es mala idea colocar una plancha de goma EVA bajo el acuario, con el fin de evitar movimientos inesperados (en urnas pequeñas) y facilitar el asentamiento del acuario.

LLENADO Y ACONDICIONADO DEL ACUARIO

Cuando el acuario ya se encuentra en su lugar definitivo, se procede al llenado. Se puede usar agua directamente del grifo, ya que después se va a acondicionar para que sea apta para la vida acuática. Al hacerlo hay que tener en cuenta que, si no se ha colocado la decoración del aún, no se debería llenar en su totalidad (con la decoración, el nivel de agua subirá y puede desbordarse).

Una vez lleno, se coloca el filtro. Existen diferentes tipos, pero lo más común es que el primer acuario lleve uno interno (que se colocará pegado mediante un sistema de ventosas a una de las esquinas traseras del acuario). Este tipo de filtros no nos impiden la visión y, por estética, es habitual que queramos disimularlo con la decoración. Siempre bajo el agua, se puede conectar a la luz y observar si funciona correctamente.

El flujo de agua ha de ser adecuado a la cantidad de agua total, y no debe producir ruidos crepitantes ni vibraciones. Si se diera alguno de estos casos, suele ser útil desmontar las piezas móviles (por si estuvieran sueltas) o bien agitar el filtro bajo el agua del acuario (a veces estos problemas se deben al aire retenido en el interior del aparato). Pueden también conectarse el resto de aparatos que se hayan adquirido, como el termostato, regulándolo a la temperatura adecuada para los peces que queramos mantener (habitualmente, 18-22ºC para agua fría; 24-28ºC para tropicales).

Después, es el momento de acondicionar el agua con un producto anti cloro. Se puede encontrar una gran variedad de marcas que, además, suelen incluir aditivos protectores para los peces (como el aloe vera) así como otros que van a eliminar sustancias nocivas (metales pesados, por ejemplo). Siempre hay que seguir las instrucciones que vienen en el envase, añadiendo al agua la cantidad indicada según la capacidad del acuario.

Durante uno o dos días, observaremos que el agua se llena de unas burbujas que se pegan a los cristales y salen a través del filtro: es el cloro del agua, que está escapando de ella en forma gaseosa. Lo ideal, sería esperar hasta que estas burbujas desaparecieran totalmente, lo cual suele ocurrir a los dos o tres días de haber echado en el agua el acondicionador, para garantizar que ha desaparecido todo el cloro.

Y con estos dos primeros pasos, estaríamos sobre la base para comenzar a tener listo nuestro acuario.